Los CRC (Centros de Reconocimientos de Conductores) tienen como principal fundamento la PREVENCIÓN, su labor es determinar que toda persona que desee obtener por primera vez o renovar la licencia de conducción, reúna las condiciones psico-físicas mínimas requeridas para manejar un vehículo automotor, es decir, identificar si el aspirante padece alguna enfermedad o deficiencia que represente un riesgo para la seguridad vial, al momento de estar frente a un volante.

Para ello, los CRC’s cuentan con un grupo de especialistas de la salud quienes para poder adelantar los procesos de valoración en las áreas de optometría, fonoaudiología, sicología y medicina general, primeramente deben identificarse e ingresar a una moderna plataforma de validación, para luego proceder a los respectivos exámenes y entrevistas médicas. De esta manera se verifica que el aspirante no padezca de alguna enfermedad, deficiencia física ni psicológica, que pueda suponer incapacidad para conducir.

En cada valoración, si el profesional de la salud tiene dudas sobre los resultados de alguno de los factores evaluados, o estos se evidencian durante la entrevista médica, el doctor podrá solicitar al aspirante el aportar pruebas adicionales de otros especialistas o del médico tratante del examinado, que sirvan de apoyo para pronunciar un diagnóstico que avale o no al conductor según los criterios definidos en la reglamentación colombiana, los cuales establecen unas condiciones mínimas para manejar un vehículo automotor

(Tenga en cuenta que el ocultar datos a los profesionales de la salud de los CRC, con relación a enfermedades, o consumo de medicamentos, alcohol o drogas, puede constituir un delito, igualmente las compañías de seguros pueden no cubrir los gastos que se hayan ocasionado tras sufrir un accidente).

La posibilidad de recibir información sobre los eventos que suceden en el mundo exterior a través de los ojos, está relacionado con la capacidad visual, donde la información recibida, es resultado de un complejo proceso en el que se involucran una gran cantidad de informaciones parciales; agudeza visual, visión de profundidad, amplitud o campo visual, percepción de colores, incidencia de la luz, entre otros. Por lo anterior, se puede entender la importancia de tener una buena visión a la hora de conducir un vehículo, ya que a través de este sentido se perciben la mayor cantidad de datos.

En tal sentido, es necesario someterse a un examen completo y sistemático de la función visual realizado por un optómetra, el cual realiza diversas pruebas que dan como resultado un diagnóstico que debe ajustarse o superar las mínimas condiciones necesarias para conducir un vehículo con seguridad, teniendo en cuenta que es más importante tener una visión de calidad más que de cantidad, pues esta última está relacionada únicamente con la agudeza visual, mientras que la calidad es la suma de varios aspectos de la visión.

Es importante anotar que factores como un campo visual reducido, evidentemente incide en la valoración para obtener la licencia de conducción, esta puede ser negada o en su defecto, sería otorgada pero con limitaciones o condiciones.

Una óptima audición es un complemento ideal a la capacidad visual en el momento de conducir un vehículo, ya que la capacidad auditiva es otro de los elementos que proporcionan información básica sobre el mundo exterior, pues no solamente sirve para mantener el equilibrio, sino también para situar los estímulos sonoros en el tiempo y en el espacio.

El oído se encarga de captar las vibraciones y transformarlas en impulsos nerviosos que llegarán al cerebro donde serán interpretadas. 

Es por esto que se hace necesario practicarse una audiometría, donde el fonoaudiólogo examina el oído mediante una otoscopia y una audiología para determinar los niveles mínimos de escucha que tiene la persona, evaluar si se presentan alteraciones del equilibrio, síndrome vertiginoso y pérdidas auditivas, al igual que analizar la efectividad de su orientación sonora, como requisitos fundamentales del examen cuando se es aspirante a obtener o renovar la licencia de conducción.

Tan importante como tener una visión adecuada y unos niveles óptimos de audición para conducir de forma segura un vehículo, es necesario tener una buena salud mental y coordinación motriz. De esta manera, como parte del examen, un sicólogo realiza al aspirante una valoración general junto con unas pruebas de coordinación motriz, para determinar si la persona está apta para conducir, sin ningún tipo de alteración sicomotriz.

Asi mismo de ser necesario, se solicitará la posibilidad de practicar otro tipo de exámenes especializados, si a criterio de los especialistas, estos permiten establecer o corroborar los antecedentes clínicos de una persona que aspira a obtener o renovar su licencia de conducción, esto con el objetivo de garantizar el debido cumplimiento de los parámetros establecidos en la normatividad colombiana, referentes a:

a) La capacidad mental. Relacionada con la habilidad que tiene el aspirante de responder a un estímulo como resultado de un proceso cerebral producto del aprendizaje, de tal forma que se encuentre en condiciones para relacionarse con su entorno, mantener el sentido de la realidad, de la orientación tempo-espacial, de la comprensión y discernimiento para la construcción de pensamiento lógico, y

b) La exploración de la coordinación integral motriz. Con este procedimiento, se busca medir la destreza que tiene una persona para ejecutar acciones precisas y rápidas usando la visión, la audición, y los miembros superiores y/o inferiores en forma simultánea. Aquí se determina la coordinación manual, la resistencia a la monotonía, la estimación del movimiento y la coordinación entre acelerado y frenado de la persona evaluada.

Además de analizar en detalle la capacidad auditiva, visual, mental y motriz del aspirante para obtener por primera vez o renovar una licencia de conducción, es necesario que la persona se someta a una evaluación médica general para conocer aspectos relacionados con la salud del conductor, por medio de una entrevista estructurada que brinde información veraz sobre su historial médico, para determinar si la persona está en condiciones generales de salud aptas para conducir un vehículo, sin representar un riesgo para la seguridad vial.